Guerrero medieval. Siglo XI.

Hay figuras que se empiezan pero nunca se llegan a ver terminadas. Tal vez las cosas no salían como deseábamos, tal vez el proyecto se torció, tal vez nos desanimamos y nos cansamos de esa figura en concreto, … los motivos pueden ser muchos y variados. El caso es que esa figura a medio terminar acaba rodando por la mesa de trabajo, de una esquina a otra, de norte a sur y de este a oeste, hasta que una operación de limpieza la relega al fondo de una caja, olvidada y sola, o acompañada de otras que corrieron su misma suerte.

Este es el caso de la figura que nos ocupa hoy. Su historia empieza con el homenaje que un grupo de modelistas, entre los cuales me cuento, tributaron al magnífico ilustrador Dionisio Álvarez Cueto. Yo trataba de reproducir la ilustración de un miguelete que podéis ver justo detrás del esqueleto de alambre y, para ello, preparé éste y le di las primeras aplicaciones en un remedo de anatomía básica.

La figura tal como salió de la caja de proyectos a medio hacer.  Detrás la ilustración de D. Álvarez Cueto en la que está inspirada.

El caso es que las intenciones iniciales, sin embargo, no llegaron a materializarse porque alguien se me adelantó eligiendo la misma ilustración, así que lo poco que llevaba hecho rodó por la mesa hasta que, como decía antes, una limpieza del espacio de trabajo lo hizo volar a la poco gratificante caja de proyectos inconclusos. Con todo, siempre hay esperanza para cualquier proyecto inacabado. No se puede descartar que algún día sea rescatado del olvido para ver completar sus formas. Así le pasó a este proyecto de miguelete. Salió de la caja de restos por una razón pragmática: a saber, aprovechar la masilla que, en cantidades industriales, estaba desperdiciando en otro proyecto de primer orden, un par de figuras montadas que … pero eso es otra historia. Viendo la cantidad de Magic Sculp  y de Duro que quedaba desperdiciada encima de la mesa , y viendo los precios de los complementos modelísticos, me dije que no podía ser, así que rescaté un par de viejos esqueletos de alambre para ir aplicando los sobrantes. Sí, habéis leído bien, un par. Eso quiere decir que sobre mi mesa hay otra figura más danzando. De momento no se puede asegurar que vaya a seguir el camino de este medieval en lugar de retornar, un poco más hecha, eso si, al baúl de los recuerdos. Pero eso también será otra historia.

Primeros pegotes de masilla e insinuación de la túnica. El objetivo era marcar solamente los volúmenes ya que encima se modelaría la cota de malla.

Al principio no sabía muy bien qué hacer  con ese alambre lleno de pegotes de masilla, pero pronto una idea se fue abriendo paso. Siempre me han gustado los medievales, y dado que mi primer 54mm fue un medieval, me propuse hacer una buena cota de malla, de arriba a abajo. Preparé la túnica con unas formas básicas y sólo detallé la parte que se iba a ver por la parte baja, justo después de la cota de malla. El resultado es que, aplicación tras aplicación, surgió esta humilde figurilla para la que utilicé, además de las consabidas Duro y Magic Scul, una cabeza de Hornet en 54mm , unas manos de Historex y una funda de espada y escudo, ambos de Pegaso models. Todo lo demás es creación propia.

Nada más, espero que os haya gustado.

La figura prácticamente terminada a falta de dos detallitos. Colocar cota de malla puede parecer tedioso, pero es un ejercicio que proporciona una gran relajación a quien lo ejecuta.

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