Es en el mes de enero de 1809 cuando las tropas francesas al mando de Soult irrumpen en Galicia, en persecución del ejército inglés de Sir John Moore. Esta persecución culminará en La Coruña, con una batalla cuyo objeto es proteger la retirada de las tropas inglesas y permitirles ganar un tiempo precioso para lograr su embarque rumbo a Inglaterra. Es la llamada Batalla de Elviña que comenzó a librarse el 16 de enero y que supuso la entrega de la ciudad a los franceses dos días después. El preludio de una capitulación general. Pocos días después, el 27 de enero, se entrega Ferrol, prácticamente sin oposición. Otras villas con guarnición como Vigo y Tui se entregarán a los franceses sin apenas resistencia los días 31 de enero y 3 de febrero. Lugo y Betanzos ya habían sido tomadas al paso de las tropas de Soult en persecución de Moore, el 9 y el 17 de enero, respectivamente. Orense fue invadida el día 20, Mondoñedo el 24 y Pontevedra el 26 de enero. Es decir, que en menos de un mes toda Galicia es ocupada sin oponer resistencia alguna al invasor francés. Ello motiva que la Junta Central de Sevilla diga de Galicia, el 18 de febrero que se trata de la hija desnaturalizada de la nación española, que se entregó sin honor a los enemigos debiéndose borrar su nombre del libro de la patria.
Con todo, los meses siguientes van a ver cómo se produce una sublevación del campesinado comandado por párrocos y abades, guías tradicionales del pueblo, también por algunos hidalgos y miembros del ejército, aunque en sus escalones más bajos.
La geografía desfavorable a los grandes ejércitos y un clima poco propicio, van a poner en serios aprietos al ejército de Napoleón acostumbrado a resolver las situaciones en una gran batalla en campo abierto. En Galicia las corredoiras no facilitan el tránsito de la artillería y los caminos embarrados del invierno dificultan el paso de las tropas, al tiempo que facilitan los movimientos de los guerrilleros. Estos se organizan por grupos de unas 50 a 100 personas en cada parroquia. Estos grupos se unen en los llamados trozos y a nivel de jurisdicción se juntan los trozos formando las llamadas alarmas.
Sin embargo, Galicia no debía tener demasiado interés para Napoleón. Excepción hecha de los puertos de Vigo, Coruña y Ferrol el resto del país no ofrecía nada a un ejército invasor. No era Galicia un país rico. Al contrario, sus gentes vivían del autoconsumo y practicaban una agricultura de subsistencia que no daba para mantener al ejército. No había industrias de interés ni riquezas naturales que resultasen atrayentes. Así que el esfuerzo por mantener este territorio tampoco debió ser demasiado grande y unos cuantos reveses, como el de Ponte Sampaio o los de Tui y Vigo, bastaron para que a finales de junio de ese mismo año de 1809 las tropas francesas saliesen de Galicia para no volver más.
La figura.
Hace un par de años, se organizó una exposición en el Museo de Pontevedra sobre el tema de la Guerra de Independencia. Allí se expusieron numerosos objetos y textos de la época: banderas, armas, representaciones gráficas, cartas, libros, … y algunos cuadros entre los que se encontraba este de Vicente Díaz y González, que representa a un paisano, miembro de las guerrillas que combatían a los franceses, tal vez de las alarmas de Cotobade, al mando de Hilario Martínez o de GregorioGarcía Cordeiro. Lo delata como tal la pistola que lleva sujeta a la faja porque, por lo demás, podría ser un campesino que, de camino al campo para hacer alguna tarea, se anuda el cordón que sujeta la calabaza de agua.

No es que el cuadro sea de una gran belleza, ni que destaque por su técnica. Pero me gustó como fuente de documentación para un posible trabajo modelístico, así que lo archivé en mi cabeza y lo anoté en mi libreta de proyectos como uno más a realizar. Uno más entre tantos otros.
Sin embargo, hace unos días retomé los modelados de figuras. El año pasado (2010) lo cerré con un total de ¡cero! figuras modeladas, por lo que este año me dije que había que invertir ese dato. Así que, entre otros, retomé este proyecto.
Decidí que la escala sería la habitual de 54mm y para la cual las cosas son más sencillas, ya que existen en el mercado complementos que facilitan el trabajo: las cabezas de Hornet, manos, armas, y otros complementos de Historex, …
Empecé el modelado con la preparación del esqueleto. En esta ocasión ayudado por unos torsos que me pasó mi amigo JG Fontes y que me facilitaron sobremanera el trabajo posterior. Sobre ese torso presenté la cabeza de Hornet, le puse unos zapatos que tengo premodelados y busqué la pose más adecuada.
Una vez decidida la pose toca vestir la figura. Se procede como si de una persona de carne y hueso se tratase. De lo más pegado al cuerpo a lo más externo y de abajo hacia arriba. Esto, sin embargo, no es un dogma y a veces es preferible seguir otro patrón dependiendo de las características concretas que presente la figura en cuestión. Pero en esta ocasión seguí la secuencia clásica, así que lo primero que hice fue dotar a la figura de las polainas y luego de los pantalones. Después fue el turno de la faja, la camisa, el chaleco y la chaquetilla. Los cuellos, como iban levantados los hice al final. Después los brazos y, para finalizar, el gorro, pelo y las grandes patillas que enmarcan el rostro. Con todo, no hay que perder la visión de conjunto porque todas las prendas interaccionan las unas con las otras. Una correa, un cinturón, un arma, … dejan huella sobre las ropas circundantes, las ciñen generando arrugas, las aplastan deformándolas ligeramente. Vamos, que se trata de ir modelando la figura por partes, pero sin perder de vista que se trata de un todo, algo que no siempre se consigue y que, bajo mi punto de vista es de lo más difícil de conseguir. Ocurre que, a veces, centrándonos en modelar un brazo, éste nos sale perfecto pero descubrimos después, con gran consternación al ver la figura completa, que parece que ese brazo no es suyo, que está desproporcionado o que cuelga de forma poco natural. Que tenemos un brazo, perfecto en si mismo, pero que no encaja en absoluto en la figura modelada. Se hace necesario ir viendo cada poco el trabajo en su conjunto. No perder de vista la totalidad. Es mejor una figura menos perfecta pero en la que todo entona que un conjunto de perfectas piezas inconexas.
Y esto es todo, amigos. Espero que os haya resultado entretenido este pequeño artículo y aprovecho la ocasión para animaros a emprender vuestros propios proyectos. Tal vez no sean tan espectaculares como las figuras que comercializan los grandes fabricantes, pero siempre serán cosas originales y perfectamente adaptadas a nuestros gustos e intereses.













Asociación Alabarda
Espacio Cusachs



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