Dicen, los que de esto entienden, que transformar figuras es el paso previo del modelado o la creación completa de una miniatura.
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Al menos este es mi caso. Sin embargo también tiene algo que ver la cabezonería con que abordo algunos proyectos. El caso es que después de una intentona fallida hace un par de años y una docena de transformaciones más o menos complicadas, me decidí en serio a modelar una figura. Para ello, además de una anatomía de la marca alemana Preiser, tuve la inestimable ayuda de mis amigos y vecinos Enrique Rubio y Juan Carlos Avila, a la sazón profesores “on line”. Debo reconocer que, existiendo anatomías comerciales con las cuales puedes dotar al modelo de cientos de posturas, obvié los tradicionales alambres y me dediqué a vestir mi figura cual si de una Barbie se tratara. Después de elegir la pose y conformarla con las piezas anatómicas de Preiser, escogí los instrumentos de los que me iba a servir para modelar. Estos fueron: varios palillos redondos untados en cianocrilato y lijados para conseguir distintas puntas, dos pinceles de distinto grosor, una espátula metálica de modelar, lijas al agua de varios grosores, cutre con cuchillas afiladas, lanilla metálica, y por último masillas exposídicas. Seguí el consejo de los que más saben a la hora de elegir la masilla “Magic Sculp” como base para modelar, eso si, mezclada en un 15% con otra masilla de color oscuro como la Milliput terracota, para así poder apreciar mejor los defectos en el modelado. Según me explicaron, y he podido aprender con esta experiencia, el modelado de una figura es una cuestión de técnica, observación, paciencia y valor. La técnica se refiere a saber o aprender a utilizar los instrumentos y el material que tenemos a nuestro alcance. Ello solo es posible con la práctica y el uso, pero nos facilitará en gran medida el trabajo. La observación de la anatomía humana, pose, ropa, sus arrugas y su caída en personas o mejor aún en otras figuras bien modeladas, es indispensable al empezar a modelar; esto nos acostumbrará a trabajar en tres dimensiones. La paciencia es una máxima relativa, pero no menos importante, lo que esta claro es que si una arruga no sale hoy ya saldrá mañana, si algo sale mal se lija o se devasta, si la masilla está fresca tenemos que dejarla secar, no se puede modelar una figura de tirón, hay que hacerlo poco a poco. Por último hay que tener valor para empezar a pegar masilla a una anatomía o a un alambre, teniendo en cuenta, al principio, de lo incierto del resultado, no obstante las horas de diversión y entretenimiento, y la satisfacción personal de ser el creador de tu propia figura (quede mejor o peor) bien merecen echarle arrestos. |
Aquí teneis el paso a paso fotográfico:
Este artículo apareció en la revista Hobbyworld nº44 de Enero de 2004



























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