Una calle cualquiera de la ciudad del futuro, entre ruinas de destrucción, puede ser un escenario perfecto, como cualquier otro, en el que ver como funcionan y se ponen en marcha las reglas del compromiso. Las invasiones marcianas, o de Kuflux, o de dondequiera que procedan los invasores del espacio, no sirven sino para mostrar la fuerza vital, descomunal, que poseen esos hombres (y mujeres, llegado el caso) cuando se trata de defender las convicciones y hacer gala de los compromisos asumidos.
Nadie les pidió que se enfrentaran a ese avatar monstruoso, a esa disformidad, a esa obra titánica (de maldad). Para muchos no era siquiera su ciudad, sus dominios, pero lo hicieron porque sabían que no podían dejar caer los territorios conquistados hasta la fecha. Al menos no sin lucha. Que se debían también a los demás, a sus compañeros de fatigas. “Hoy por ti y mañana por mi”, dijeron algunos. Y pelearon, vaya si lo hicieron, denodadamente, empleándose a fondo. Para algunos supuso vencer sus más arraigados prejuicios, pues nunca antes se habían enfrentado a semejante asunto. Para otros un simple ejercicio de rutina. A algunos les afloró la sangre de las heridas y también hubo alguna baja, era inevitable. Pero para todos fue una experiencia que todavía les unió más y les hizo comprender que, si bien eran fuertes por separado, muchos con cualidades únicas e irrepetibles, más fuertes eran todavía en conjunto, capaces de enfrentarse a retos, en apariencia, imposibles.
Y ahí están, triunfantes, con el trabajo hecho. Sí, hecho, dominado el monstruo contra el que, un poco inconscientemente, se embarcaron, y preparados para una nueva aventura modelística. Modelística, sí. ¿De qué pensabais que estaba hablando sino de estos tipejos, un poco raros e inclasificables, totalmente heterogéneos por separado pero que, en conjunto, obedecen al curioso nombre de Los Alegres Turlurones? Esos individuos que representan la camaradería y el compromiso entre plomo, resinas, masillas, pinceles y acrílicos.

Entrevista a Alex Quinteiro (AQ).
P: Estamos con Alex Quinteiro (AQ), uno de los principales participantes en este diorama de fantasía titulado “Defensores de Omsi-Ledom”, al que vamos a hacer unas preguntas sobre el desarrollo de este trabajo. Ante todo gracias por atendernos y por contarnos cosas sobre esta maqueta.
AQ: De nada, es un placer.
P: ¿Cómo surge la idea de hacer este diorama?
AQ: En realidad la idea de lo que iba a ser inicialmente salió de Juan Carlos Ávila, alias el cazatopillos de la pradera, quien planteó un diorama de dos niveles en una escena más bien sencilla. Lo que pasa es que las cosas, poco a poco, sison tras sison, se fueron torciendo y, … fíjate en lo que acabó todo.
P: O sea, que inicialmente no teníais previsto hacer un diorama tan grande.
AQ: Exacto. Al principio era una cosa de los cuatro gatos a los que, en este grupo de modelistas llamado Los Alegres Turlurones, nos apasiona la fantasía y la ciencia ficción. Con lo que se trataba de la escena del clásico enfrentamiento entre una criatura monstruosa por un lado y, compensando, unas pocas figuras por otro.
P: Entonces, ¿cómo se pasa de una escena más bien pequeña a semejante despliegue?
AQ: Podríamos decir que el avatar monstruoso estaba un poco aburrido y que reclamaba más oponentes. Además, no olvides que se trataba en aquel momento del punto álgido del boom inmobiliario, así que había que construir fuera como fuese. En ese momento se decidió aumentar las dimensiones del diorama que pasó a ser un diorama de caja con una gran escena en su parte superior. En concreto la acción principal del tema pasó a este primer nivel, dejando las operaciones de apoyo para el subsuelo.
P: No obstante, al crecer el diorama también tendríais que movilizar a más modelistas para repartir el trabajo, porque cuatro gatos se me antojan pocos gatos para semejante despliegue.
AQ: Si, si. Así es. Necesitábamos encontrar nuevos incautos que se prestasen a hacer un poco de trabajo. Date cuenta de que en las sisons todo el mundo se metía a opinar: que si no quedarían mal unos contrafuertes para sujetar el edificio estilo Blade Runer, que si la estación de metro subterránea está muy desértica y un vagón de metro no vendría mal, que si el mobiliario previsto es muy pobre y que habría que poner una máquina de coca cola, bancos para sentarse, carteles, papeleras, marquesinas de cristal, farolas, que si las luces del metro debían ser operativas,… Claro, decir las cosas es muy fácil. El problema es llevarlas a cabo, así que a quien proponía algo se le encargaba ese trabajo. “Así que aquí quedaría bien un vagón de metro, ¿eh? Pues ala, a currárselo, majo”
P: Supongo que con ese sistema pronto dejarían de aparecer sugerencias. No fuera a ser que hubiera que llevarlas a la práctica.
AQ: Supones bien. Muchas ideas peregrinas no se llevaron a cabo. Otras más peregrinas aun… si.
P: De todas formas me intriga la manera de coordinar a… ¿cuántas personas?
AQ: Diecinueve. La coordinación no fue difícil una vez que sabíamos exactamente qué era lo que se iba a hacer, qué figuras y qué elementos tanto de escenografía como de atrezzo se necesitarían.
P: ¿No hubo peleas por hacer las figuras más atractivas? ¿O es que se asignan de forma autoritaria por el organizador del diorama?
AQ: Por la figuras siempre hay peleas. Que si “yo quiero hacer esta que es la que más se ve”. Que si “esta figura no me gusta”. Que si “dame el avatar que esta figura es muy pequeña y mi vista ya no es lo que era”. En fin, nada del otro mundo. Ten en cuenta que somos modelistas y nos gusta hacer el trabajo bien sobre buenas figuras. Cuanto más te motive lo que tienes que hacer mejor saldrá tu contribución.
P: Para un modelista supongo que la figura lo es todo. Que sea buena quiero decir.
AQ: Si, pero tampoco te fíes cien por cien de las opiniones de un modelista. Conozco a uno que fue de los primeros en elegir, así que escogió lo que deseaba y luego, a la hora de pintar, unos meses más tarde, se quejó de que le habíamos asignado una figura de lo más cotroso.
P: Vaya. Una considerable falta de memoria.
AQ: De memoria, sí… y de criterio.
P: ¿Saltaron las chispas en alguna ocasión?
AQ: No, no. Eso no. Nada que no se arregle con un buen churrasco slurp, unas gambitas y unas cervecitas o un vino del país. La verdad es que somos un grupo para el que lo más importante es pasárselo bien. Y creo que lo vamos consiguiendo.
P: Bueno, estábamos en la planificación. ¿Qué nos puedes contar sobre este tema?
AQ: La planificación no fue difícil en sí. Dos niveles a representar: en el superior, en la calle, la escena de combate principal; y en el inferior, la estación de metro, unas cuantas figuras más acudiendo en auxilio de la exigua fuerza que se está viendo amenazada de muerte por una poderosa criatura monstruosa. Seis figuras abajo, más los complementos de escenografía; trece figuras arriba más complementos. Digamos que en este punto lo más complicado fue definir las posiciones de cada figura. Había que buscar un equilibrio asimétrico, ya que en un lado había una figura (el avatar monstruoso) que valía por cuatro o cinco de las demás. Después de varias pruebas, finalmente eso quedó decidido.
P: ¿Definitivamente?
AQ: Definitivo, definitivo, nunca hay nada hasta que se pone la última figura, se da la última pincelada, se da por terminado el trabajo. Pero casi.
P: La escenografía de esta maqueta parece sencilla, ¿o es una falsa apariencia?
AQ: Falsa apariencia sin duda. La parte superior no planteó demasiados problemas, pero la inferior ya es otra cosa. Hay un ángulo, un techo abovedado, una zanja,… todo eso debe encajar. Y, sobre todo, esta parte tiene que encajar a la perfección con la superior. Necesitábamos que fuese removible para poderla quitar y poner en cualquier momento. Al trabajar simultáneamente en todas las partes del diorama esto fue imprescindible. Para lograrlo primero se trabajó con porexpán y luego, cuando las medidas ya estuvieron fijadas, se pasó a la escayola.
P: Aquí actuaste de ingeniero jefe, ¿no es cierto?
AQ: Si, había muchas cosas que integrar. La parte inferior incluso cuenta con luz: unas bombillas conectadas a unas pilas, con su interruptor y todo.
P: En esa parte inferior no se aprecia muy bien el acabado de las figuras, ¿no?
AQ: Es cierto, pero se trata de una estación abandonada. Es lógico que esté en penumbra, aunque las figuras no se vean todo lo bien que se desearía. Sí es una pena que no se puedan ver todos los detalles, que los hay, pero así es nuestra afición. Trabajas un interior de un vehículo sólo para después cerrarlo. Lo importante es disfrutar haciendo las cosas.
P: ¿La escenografía es toda creada ex profeso para el diorama?
AQ: Si, totalmente. Desde la puerta a la papelera, los carteles, las tuberías de ventilación, el banco, la marquesina,…
P: ¿Incluso ese vagón de aire retro?
AQ: Por supuesto. Te diré que ese vagón casi le cuesta su integridad física a su creador. Estaba usando el cúter y se le escapó con el resultado de que la cuchilla se le clavó en la pierna. Sangró bastante y tuvieron que ponerle la antitetánica. En este caso podemos decir literalmente que ese vagón ha costado sangre y sudor. De las lágrimas no sé nada, ja, ja.
P: Vaya, casi se podría decir que esta es una afición de riesgo.
AQ: Sin duda.
P: Hablemos de las figuras. Habiendo tantas personas colaboradoras es de esperar que la calidad de pintura de las mismas no sea igual.
AQ: Si, eso es inevitable. No todos en el grupo tenemos el mismo nivel de pintura. Aquí hay gente que ha ganado premios en multitud de concursos, gente que incluso es jurado, y otros que lo más que han conseguido es un triste cartón. Pero, como ya dije antes lo importante es pasárselo bien y estos dioramas corales, tanto los históricos como los de fantasía, son ocasiones para disfrutar y para aprender. Creo que muchos de nosotros nos vamos superando poco a poco, y al contar con gente que tire de los demás los progresos son importantes. Por otra parte hay que tener en cuenta que para alguno esta ha sido su primera miniatura de fantasía, incluso su primer 28mm, lo cual no está nada mal tratándose de gente que nunca nadie habría sospechado que pudieran tener entre sus manos una figura de este tipo. No diré sus nombres para no dañar su reputación, jeje.
P: ¿Qué figuras habéis utilizado?
AQ: Son todas de Corvus Belli, de su juego de fantasía futurista Infinity.
P: Háblanos del montaje final.
AQ: La calle evolucionó desde una limpia avenida a una zona caótica surcada de cascotes, grietas, y energía vital derramada por los protagonistas de la escena. Poco a poco la pintura fue llenando los espacios en blanco. Por doquier aparecían “voluntarios” dispuestos a realizar las más diversas tareas: una puerta en una fachada, una papelera en la acera, unas grietas en las paredes, una puerta móvil (más que nada porque no sabíamos donde colocarla),…Poco a poco los diferentes elementos fueron colonizando el terreno, al pao y según se iban necesitando. Primero los de la parte inferior que una vez colocados permitieron la colocación de las figuras y el sellado de esa zona. Terminadas estas tareas se personaron las más altas autoridades políticas para la inauguración del alumbrado (sí, tenemos alumbrado. Y sí, funciona de verdad). Cuando la zona superior estuvo más o menos lista se colocaron las figuras correspondientes. Esta es una tarea delicada porque las figuras son pequeñas y muchas a disputarse el espacio, por lo que hay que andar con cuidado. Se repartieron más escombros por la zona y como comprobamos que la pared del edificio quedaba un poco desnuda colocamos un robot en posición. Las últimas operaciones fueron las relacionadas con la carpintería ya que forramos la base con una delgada capa de madera, dando el trabajo por terminado.
P: ¿Tiempo total utilizado?
AQ: No sabría decirte, pero probablemente bastante. A lo que cada uno dedicó por su cuenta en sus respectivas tareas hay que sumar las horas de trabajo conjunto en las sisons, así que un buen montón de horas de diversión sin duda. Y estoy por asegurar que durante el proceso de fotografía aun se hicieron cosas: cambios de última hora, añadidos express,… vete tu a saber, que desde que le perdí la pista al diorama y lo dejé en manos de Juan para las fotos, seguro que no lo reconozco cuando vuelva a mis manos va a estar irreconocible. Je je.
P: ¿Y qué hay del futuro? ¿Algún nuevo diorama conjunto en perspectiva?
AQ: Por supuesto. La cosa ya está pensada y, de hecho, ya hay alguna figura terminada. Aquí no se para.
P: ¿Otra obra faraónica como este?
AQ: No, no. Será algo más contenido y retomando la idea humorística que marcó nuestro primer diorama de fantasía con los garrapatos corredores. De momento creo que las obras de esta envergadura las vamos a dejar aparcadas una temporada.
P: ¿No nos puedes dar más pistas?
AQ: Hasta aquí puedo leer.
P: Bueno, en cualquier caso gracias por atender a estas preguntas y deseando ver esta nueva obra de fantasía.
AQ: Gracias a vosotros.
Fotos finales del diorama terminado
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Este diorama obtuvo una medalla de oro en el III Encuentro de El Escorial celebrado en el mes de Mayo de 2009.
Artículo de Jorge Fernández Seoane y Alex Quinteiro.
Fotos de Juan Carlos Ávila, Jose Manuel Gómez y Jorge Fernández Seoane.
















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