Durante el pasado fin de semana partió hacia Burgos la más numerosa expedición turlurona que recuerdan los tiempos. En concreto salimos de Galicia 8 miembros del grupo y allí nos encontramos con uno más. 9, que pudieron haber sido 11 si no llega a ser por un par de bajas de última hora. Una nutrida representación del universo turlurón que da una idea bastante aproximada de lo que somos (y de lo que no somos también, todo hay que decirlo)

¿El motivo? Acudir al VI Certamen de modelismo “Tierras del Cid” que se celebró en la ciudad burgalesa. Pero antes, como no podía ser menos, hicimos honor a nuestras más ancestrales tradiciones y en una escala en Astorga nos metimos entre pecho y espalda un cocido maragato con el objetivo de vencer el frío pelón con el que nos recibió la villa leonesa. Por si alguien no lo sabe, el cocido maragato se come al revés, comenzando por la carne y terminando por la sopa, pero, abonados como estamos en este grupo al “más difícil todavía”, hubo de entre los nuestros quien quiso rizar el rizo, pues lo tomó con una sola mano, ya que pues la otra la mantuvo alzada demandando “más vino”, “pásame los garbanzos”, “¿No hay más pan?” “Más vino” “¿Esa albondiguilla no os la vais a comer?” “Más vino” y así hasta el infinito. Y de postre natillas con picatostes (y no estamos aludiendo a nadie) que alguno se tomó por partida triple.
Tras el homenaje al cocido maragato (que nos acompañó durante todo el fin de semana) llegamos el viernes por la noche a Burgos, momento que aprovechamos para entregar las numerosas piezas que llevábamos a concurso. Fue una suerte haber podido hacerlo ese día, ya que el sábado por la mañana las colas eran considerables. A este respecto es evidente que la participación desbordó todas las previsiones en cuanto a cantidad y calidad de obras presentadas.
Tras la entrega, y como no todo van a ser figuras, por muy yonquis de las miniaturas que seamos, nos dedicamos a conocer los rincones más representativos de la ciudad. Uno, por supuesto, fue la Catedral, que visitamos el sábado por la mañana… el resto, pues los maravillosos bares de tapas de la zona vieja, en especial “El Morito” donde llegamos a hacer amistad con el personal debido a la cantidad de horas que pasamos allí.
Como siempre fue un placer reencontrarnos con los amigos de la afición: En primer lugar, ese Turlurón descarriado que es Víctor Acebal y al que sólo podemos ver en ocasiones como esta; los Irregulares de Granda, Oliverio, Jesús Gamarra, Antonio Zapatero, Gustavo Gil, Samuel y Fer, Antonio Treviño y Montse (Samarkanda), Paco Ruiz y los alabarderos, José Hernández, Juan Miguel y Perico, Cuqui, Miguel Felipe y Juanito (“Yo soy tu padre”-113) con quienes compartimos mesa y mantel y jugosas anécdotas durante el fin de semana.
Pero sin duda alguna, uno de los platos fuertes del Certamen fue la celebración del Mundialito de Clubs. Tras más de un año de preparativos, contactos, incertidumbres y emoción contenida, por fin vieron la luz las obras realizadas por las distintas asociaciones/grupos/allegados modelísticos que participaban en esta sana competición. Alguno no salió de su asombro en todo el fin de semana (o es que su cara es así de serie…?)
El DISPLAY TURLURÓN estuvo compuesto por las siguientes obras y autores:
Figura Histórica: Luis Esteban Laguardia
Busto: Pintado a pachas entre Santi Doel y Decki
Scratch: Modelado: Jesús González Fontes; Pintura: Alfonsito Prado
Figura de Fantasía: Álex Quinteiro con la aportación en I+D de Jorge FS
Aunque el resultado de la competición era lo de menos nos clasificamos en un más que digno 2º lugar, con 187 puntos a tan sólo 7 del display ganador y obtuvimos el 1º Premio en la categoría Scratch, con lo que quedamos razonablemente contentos.
Desde aquí queremos agradecer el esfuerzo de los miembros de la Asociación de Modelismo estático de Burgos y a todos los que colaboraron en la organización del certamen, puesto que a pesar del ingente trabajo con el que se encontraron, el trato fue muy atento y personal y tanto la entrega como la recogida de obras las pudimos hacer de una manera muy diligente, dadas las circunstancias. Quizás el único inconveniente de una participación tan alta es que las vitrinas dedicadas a figuras estaban demasiado saturadas lo que impedía apreciar debidamente algunas piezas. Por contra, el espacio dedicado “Mundialito de Clubs” era el idóneo, revistiendo a ese concurso dentro del concurso de cierta pompa dada su ubicación. Dentro de 2 años, esperamos volver.

































































Asociación Alabarda
Espacio Cusachs



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